Cuando tienes en tus manos una pieza elaborada en una como la nuestra, el cuidado en casa es fundamental para disfrutar de toda su esencia. Nuestros quesos de leche cruda y madurados en cava son un producto vivo que sigue evolucionando.
Para que mantengan sus matices, su textura y su aroma intactos desde que abres la caja hasta el último bocado, te dejamos los 5 trucos esenciales para su correcta conservación:
1. Evita la parte más fría de la nevera.
El frío extremo apaga los sabores y endurece las texturas. Los quesos se conservan mucho mejor en zonas templadas. El lugar ideal dentro de tu frigorífico es el cajón de las verduras.
2. Envuélvelo con cariño.
Olvídate del plástico o el papel film ajustado, ya que elqueso necesita respirar. Usa papel encerado, papel de manteca o el propio papel de la quesería, y guárdalo en un recipiente sin cerrar del todo para evitar la condensación de humedad.
3. No mezcles distintos quesos en el mismo envase.
Cada pieza tiene su propio carácter y aroma. Si los juntas, los quesos blandos absorberán los olores del resto, y los curados dominarán por completo el ambiente, alterando el sabor original de cada uno.
4. El queso es un alimento vivo… ¡Obsérvalo!
Al tratarse de quesos de autor sin tratamientos industriales, es natural que sigan su proceso. Si en algún momento aparece un poco de moho en la corteza o en el corte, no te preocupes: simplemente córtalo con un cuchillo limpio y seco, y el resto del queso estará perfecto.
5. Sírvelo con paciencia.
El error más común es comerlo directamente de la nevera. Sácalo al menos media hora antes de consumirlo.
Solo cuando el queso recupera su temperatura ambiente es capaz de mostrar su verdadero carácter, su textura fundente y todo su potencial aromático.
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